Manitas suaves y dulces,
manitas inmaculadas,
cuantas caricias tú tienes
entre los dedos guardadas.

Manitas pequeñas y tiernas
que nerviosas mi rostro agarran,
para disipar una pena
o enjugar una lágrima.

Manitas que cuando crezcan
sigan siendo inmaculadas,
para vestir al desnudo
y al enfermo curar las llagas.

Manitas que sepan unirse
implorando a Dios su guarda,
buscando en El, el consuelo,
la guía y la dulce calma.

Manitas que cuando se vuelvan
con el paso de los años,
deformes y arrugadas,
sepan acariciar a un niño
y sembrar una esperanza.

 

 

marisol-ibarraMarisol Ibarra es una empresaria uruguaya que ha construido una tierna obra literaria y actoral dedicada a la niñez.