Muy pocas veces uno tiene la oportunidad de conocer en persona un verdadero patriota de nuestra nación puertorriqueña y mucho menos que sea de nuestro propio pueblo.  Dios sí me dio esa oportunidad al permitirme conocer a Cheo Blanco.Diego Ledee y Cheo Ortíz

Diego Ledée y Cheo Ortíz

Cheo Blanco , cuyo verdadero nombre es José Dimas Ortiz Agront, nació en Salinas el 28 de octubre de 1949 y murió el pasado 22 de agosto de 2009.  De hecho, Cheo nació, creció, vivió y murió en el Barrio Coquí de Salinas.  Fue un luchador comunitario incansable, candidato a alcalde de Salinas por el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) en 1972, líder de  la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER), de la que llegó a ser presidente de la local de Aguirre, miembro del Comité Diálogo Ambiental de Salinas y trabajó como funcionario de colegio del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en las elecciones del 2008.

Dos cualidades principales resplandecían  en la vida de Cheo: consistencia e incorruptibilidad.  Por eso él podía decirle “al pan, pan y al pillo, pillo”, fuera en una conversación informal, en un programa de radio o en una vista pública.  Siempre defendió la participación activa de la comunidad en todos los procesos que le afectasen.  En una ocasión, cansado de buscar que el gobierno reconstruyera un puente que permitía la inundación de la comunidad del Coquí, Cheo organizó a los vecinos y literalmente le cayeron a “marronazo limpio” al dichoso puente.  Fue impresionante ver a hombres, mujeres y niños haciendo fila para hacer constar su indignación a través de una acción concreta: un marronazo.  Con el tiempo, el puente fue reconstruido.

En noviembre de 1998, habíamos decidido realizar un acto de desobediencia civil al no permitir la entrada de camiones de basura de otros pueblos al vertedero de Salinas.  A las 5 de la mañana, Cheo levantó a la comunidad a son de diana, con todo y fuegos artificiales, para movilizar a los vecinos a la actividad.  Diez años después, en víspera de una Vigilia Comunitaria contra el propuesto gasoducto del sur, Cheo montó en su carro unos altoparlantes y se fue por casi todo el pueblo de Salinas invitando a la gente a la actividad.  Tampoco podemos olvidar su lucha en contra del vertedero regional propuesto en Salinas y en contra de la planta de carbón en Guayama y sus tóxicas cenizas.

Un verdadero patriota no sólo habla de las cosas que hay que hacer, sino que lo demuestra con su vida.  No es sólo que Cheo Blanco renunciara a miles de dólares, que tenía que pagarle la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), para que 30 compañeros y compañeras fueran repuestos en sus trabajos.  Ni siquiera es el hecho de que nunca le facturó a la UTIER dietas y millajes, a lo cual tenía derecho.  Es que Cheo vivió de forma modesta, pudiendo vivir con sus lujos. Es que Cheo no mandaba a hacer las cosas, él iba y las hacía.  Cuando lo visitaban en el hospital para consolarlo, los que salían consolados éramos los visitantes.  En la última conversación que tuve con Cheo en su casa, me dijo que teníamos que seguir en la lucha, que no nos quitáramos y siguiéramos pa´lante.

Ante la tumba de Cheo Blanco, un verdadero patriota salinense y nacional, me prometí a mí mismo seguir pa´lante y nunca quitarme.  Su llamada ya no será a las 10 u 11 de la noche, ahora es una llamada constante a nuestra conciencia y a la acción permanente.

©Víctor Alvarado Guzmán