A Roberto Quiñones por su compromiso y entusiasmo por todo lo que es de Salinas

Los teatros y cines pueblerinos casi han desaparecido ante el avance de la televisión y los centros de videos. Actualmente la mayor parte de la población tienen una “casetera de DVD”, perdón un “DVD player”.

Los cines pueblerinos perdieron la pelea frente a las multi-salas de los grandes centros comerciales. Contrario a los cines pueblerinos, tienen aire acondicionado, asientos cómodos y mullidos y modernas tienditas de dulces y refrigerios y más de una película para escoger.

Los teatros-cines que han existido en Salinas son los siguientes:

Teatro Luri, que dio paso al Teatro San José. Estos estuvieron ubicados entre los edificios que actualmente ocupan la Tienda Kress y la Mueblería Waldemar frente de la Plaza de Recreo, en la calle Muñoz Rivera. El nombre Luri se inspiraba en la localidad europea de donde eran oriundos sus dueños, la familia Paravisini.

Teatro Monserrate, ubicado en el edificio donde se encuentran las oficinas de ASIFAL, en el # 15 de la calle Muñoz Rivera. Su dueño era don Jesús Monserrate.

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Teatro Serrant

Teatro Serrant, ubicado en la comunidad del Coquí, existe aún en su estructura original y se utiliza para actividades comunales. El último dueño del teatro que recuerdo fue Pelegrín Serrant. Como el de Aguirre tenía un segundo nivel.

Teatro Aguirre, localizado en la aldea corporativa de la Central Aguirre. El edificio está abandonado y gravemente deteriorado. Supongo que la Corporación era la dueña de este teatro.

Teatro del Campamento Héctor “El Jabo” Santiago, está en uso para las tropas militares que pernoctan en esa instalación militar. Al princitaquillas1pio etaquillas atrás1ra un cine al aire libre.

 El Teatro Monserrate era de una sola planta con unos escalones de cemento a lo ancho del edificio (de pared a pared) que le llamaban “El gallinero”. Existían dos precios de entrada, abajo (lunetas) once centavos, el gallinero seis centavos. Declaro que donde más asistí fue al gallinero, pues conseguir el dinero de entrada, aunque usted no lo crea era un proyecto. Luego se instalaron butacas y se estableció una entrada general que incrementó progresivamente: 25¢, 30¢, 40¢, 50¢, 60¢, $1.00 y así sucesivamente. (Oprima sobre la imagen para ver muestra de los boletos de entrada.)

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Teatro de Aguirre

El Teatro de Aguirre se debe restaurar y declararlo Monumento a la Democracia” por el uso que se le daba a los niveles. Eso, porque la planta  alta era exclusiva para los blancos gringos y franceses y la planta baja para los  criollos nativos sumisos. Presumo que el propósito de esa segregación era proteger a los nativos y evitar que se contaminaran con las enfermedades de los extranjeros dominantes. Tremendo ejemplo de “Apartheid*” tropical caribeño.

El Teatro San José era de una sola planta. Los asientos eran acojinados. Era el más caro de los teatros del pueblo. La entrada costaba 25¢, en comparación con el Monserrate que era a seis y once centavos. Ambos teatros estuvieron activos simultáneamente.

Como datos curiosos es bueno señalar los siguientes:

Los programas impresos que anunciaban la cartelera del Teatro Monserrate los preparaba Agripino ( Tarso) Vázquez. Hilario González Perales (Yayo) pintaba diariamente con cal tres tableros de cinc liso donde se anunciaba la película del día. Los pesados tableros se amarraban de los postes de las tres esquinas principales de la calle Muñoz Rivera.

Siguiendo la tradición teatrera de las llamadas, se tocaban tres timbres antes de iniciar la función. El primer timbre (primera llamada) avisaba la apertura de la taquilla. El segundo timbre (segunda llamada) indicaba que fueran colocándose en las butacas y el tercer timbre (última llamada) indicaba que la función estaba por comenzar.

En el Teatro Monserrate fueron proyeccionistas de películas el barbero Tomás Pérez, Jaime Cordero, Quique Pacheco y el electricista Cruz (Cheche) Ortiz. Cuando se cortaba la cinta de una película tanto al dueño del cine como a los proyeccionistas le gritaban pillos, por aquello de que parte de la película por donde se cortaba no era proyectada al reparar la cinta. En ocasiones reparar la cinta de una película cortada tomaba más de diez minutos lo que impacientaba a la gente y se convertía en un intermedio.

Entre las personas que trabajaron vendiendo boletos en la taquilla estuvieron Julín e Isaura Guevara, Eliseo Gandures, Agustina Benítez (Tita), Gladys Colón y las hermanas Liliana y Marisel López.

Una de las legendarias figuras relacionadas con los cines de Salinas lo fue doña Juana Marrero, una ex esclava que prácticamente hasta la hora de su muerte estuvo asistiendo al cine religiosamente todos los días de la semana. Pero esa es otra historia.

© Félix M. Ortiz Vizcarrondo

 

*Apartheid fenómeno de segregación en Sudáfrica implantado por los holandeses como símbolo de sucesión de discriminación política, económica, social y racial. Malditos.

Editado por SRS
Ilustrado por LEM
En marzo de 1989 el Semanario Salinas Hoy publicó un reportaje sobre el Teatro Monserrate cuyo texto está disponible aquí.