Ayer domingo recibí la triste noticia del fallecimiento de Maribel Rivera Rivera. Me enteré despues de las 9:00 pm, cuando en mi computadora  leí un correo de Maritza Ledée. Rafy Ledée, su hermano, le habia avisado desde Nueva York la lamentable pérdida.

Maribel, compañera y colaboradora de Encuentro Al Sur, me expresó varias veces que una angustiosa enfermedad le impedía sumergirse en lo que más la apasionaba: escribir; es decir, dibujar con letras, trazos y tachaduras para sacarse del alma profundos sentires y alocadas ideas. Tachaduras y borrones de una corta vida en la que corrían paralelas la alegría y la tristeza, la tranquilidad y el desconcierto. Después de todo, de eso se trata la vida. “

Confieso que tras la noticia, sólo se me ocurrió elevar una plegaria a ella misma tras leer su poema Transeúnte:

“Deja Maribel… deja atrás  ese cuerpo metastásico y ve a morar a los prados de la vida eterna. Y ten la certeza de que se vive aún en la muerte. Verás que sí, porque tu corazón, ya lo diste como regalo.”