El siguiente artículo del fenecido periodista radial salinense Panchito Meléndez fue publicado en noviembre de 1993 en el desaparecido mensuario Salinas Hoy.

Salinas y parte de su historia / por Francisco Meléndez, texto pdf.

Transcripción

Salinas y parte de su historia / por Panchito Meléndez Santiago

Uno de los acontecimientos más importantes se escenificó en el cine Lurí en el año 1923, donde estuvimos presentes, al inicio de las luchas obreras contra los patrones del azúcar con la visita del gran líder obrero don Santiago Iglesia junto a don Samuel Gompers, presidente de la Federación Americana del Trabajo.

Asistieron otros líderes obreros de la época como don Prudencio Rivera Martínez, Florencio Cabello, Bolívar Pagan, Pablo Pillot García y José Gautíer. Los salinenses Dr. Santos Amadeo, entonces estudiante y tiempo después un gran abogado nuestro, don Francisco Ortiz, Miguel Ten, Maximino Santiago, los hermanos Soto y otros. Líderes obreros más jóvenes, como Agustín de Jesús, Juan Alvarado y Jesús Sánchez ingresando más tarde al Movimiento obrero.

Salinas, fue capital de un imperio azucarero escenario de luchas obrero patronales y de todo aquello que en su devenir histórico y sacrificado, la ha llevado a ocupar un sitial merecido en el progreso socioeconómico de la época, en especial de la Central Aguirre.

Los líderes obreros veteranos, se decidieron a encender en el corazón de los obreros la lucha contra su explotación en los cañaverales y así surgió la primera huelga sangrienta en el año 1920.

Recordamos a una especie de fuerza de Choque de la policía, transitando carreteras persiguiendo a los obreros en huelga y simpatizantes.

Caminaban en un camión cercado de alambre de eslabones, a! cual se le llamó la “jaula de los leones”, y eso parecían ser los policías. Eso lo afirmamos ya que lo contemplamos personalmente. Lo coronaba una campana que al sonar mientras el camión avanzaba amenazaba al arresto y la muerte.

Recordaremos la tragedia de la entrada de la Hacienda Isidora, cerca del actual cementerio, donde a manos de la policía fueron ultimados los obreros Esteban Márquez y Francisco Santiago, Un año después, en otra huelga la muerte de un obrero rompe huelga por un franco tirador de la Hacienda Margarita.

De ese crimen se acusó injustamente a un joven llamado Pablito, cuyo apellido lamento no recordar. Fue sentenciado a cadena perpetua y salvado de la horca, por disposición del jurado en el caso. Pablito alegó siempre ser inocente y el tiempo lo probó.

Después de un largo encarcelamiento dejando a una madre anciana, huérfana de su ayuda, una persona del sector Playa, enfermo y desahuciado por la medicina, pidió llamar a un juez de la ciudad para confesarlo y así morir tranquilo. Fue él y no Pablito el asesino del obrero rompe huelga. Esto trajo revuelo e investigación judicial y al fin Pablito recuperó su libertad para luego ver morir a su mamá.

Todo eso unió a los obreros y a sus líderes. Recordamos el Centro de la Federación Libre de Trabajadores en una casa de madera en la calle San Miguel, cuyo tramo llega al Campito, un par de casas después de la entonces Tienda de Bello, donde hoy se asientan varios comercios y frente a un solar donde se radicaban las machinas que de cuando en cuando llegaba a Salinas.

Albergaba también al Partido Socialista con un jacho encendido como símbolo. Sus medios de información ‘Verdad y Justicia” eran leídos por los obreros y sus familiares. Tenía que llevarlos a mi bisabuela, buena socialista, leérselos completos para no perder los 10 centavos para ir al cine el sábado y verla película “Los Peligros de Paulina y la Ciudad Pérdida”.

Los líderes don Francisco Ortiz, luego Alcalde, Máximino Santiago, Eduardo Soto, luego juez de Paz, Miguel Ten, Jorge Gautier, Pablo Pillot García y entre los jóvenes del futuro Agustín de Jesús, luego representante a la Cámara, Jesús Sánchez, Juan Alvarado y Leopoldo Semidey, perdón por omisiones.

Recordamos los mítines en la esquina de la calle San Miguel con la de Cayey, donde hoy se asienta la Plaza de Mercado y frente a la casa que fue de don Rufo Rivera, comerciante de Salinas. Allí continuando por la calle de Cayey hacia mi barrio Las Marías, los puestos de frituras de Fíndingo, doña Plácida y otros. Detrás quedaba el solar de los Ortiz y González, sitio donde jugábamos béisbol, y hurtábamos mangos y quenepas y donde se levantaban los circos llegando a nuestro pueblo.

Recordamos aquellas luchas obreras, las agresiones y persecuciones. En un mitin en el barrio Sabana Llana mientras hablaba, el líder obrero Pablo García, un político contrario de Guayama, subió a la tarima y le agredió con una fusta, teniendo que suturarle, 10 puntos en la cabeza. Más, el mitin continuó, salvado el agresor por la policía.

Una semana después, se celebró otro mitin muy concurrido en el pueblo en el sitio descrito. Cientos de personas escuchaban a los oradores, más temerosos de una interrupción agresiva por parte de los adversarios.

Los autos eran escasos, la gente- acudía a pié, a caballo o en bicicleta. Los caballos se amarraban en el mismo solar aledaño debido a la espera del ataque, la gente estaba nerviosa. Un caballo, dio una coz a otro, le dio a un barril de basura y al ruido seco, se formó, una estampida humana. Nosotros, corrimos hacia Las Marías.

Hubo que terminar el mitin, con un saldo de personas con contusiones en distintas partes del cuerpo, mujeres histéricas todos dentro de un reguero de zapatos, sombreros y paraguas, dejados por la gente al correr, buscando refugio.

No todo terminó ahí. La lucha y los mítines continuaron hasta el triunfo obrero y electoral cuando fue elegido alcalde, el zapatero y líder obrero, Don Francisco Ortiz.

Francisco Meléndez Santiago