por Lcdo. Aguedo Santiago Cruz

Tsunami3Cuentan que hace muchos años se sintieron en Salinas unos temblores de tierra de tal magnitud  que sembraron el pánico en todos los corazones.  Los árboles se inclinaban hasta tocar con sus copas en la tierra. Los animales aterrados corrían de un sitio a otro.

Las mujeres y los niños se arrodillaban en las calles pidiendo protección al Todopoderoso; pero el climax fue cuando el mar  se retiró de sus márgenes  hasta “El Cayo”, arrecifes que hoy podemos ver dentro del mar  como a dos o más millas de distancia de la orilla.

Cuando el mar se retiro así toda esa parte de su lecho descubierta quedó seca y muchos peces quedaron saltando.  Los moradores de las playas corrían presurosos a recogerlos a pesar del sorprendente y aterrador espectáculo.   Pero tiempo después del regreso por la impetuosidad de las olas, quedaron cubiertas de agua toda nuestra llanura hasta la base de nuestras montañas.

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Este texto es un fragmento del artículo Salinas al través de cien años publicado el 6 de septiembre de 1941 en el Puerto Rico Ilustrado.