Recordando a Federico

Verde que te quiero verde,

con un albor de esperanza,

tus manos en mi cintura

y tu labio en mi garganta.

Tengo una rosa entre manos

para poder deshojarla

mientras pasa el calendario

sus hojas como relámpagos.

Verde, yo te quiero verde,

para el jardín de mi alma;

tus ojos sobre mis ojos

y un fulgor que nos desangra.

Tengo una luna escondida

en el pliegue de la almohada,

cuando vengas por la noche

te la entregaré descalza.

Verde, que te quiero verde,

la espera es desesperada.

Algún día has de venir

y yo estaré preparada…

©Gloria Gayoso Rodríguez, feb. 2014

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