“Familia”, de tantas y tantos, traspasaste el umbral que conduce a la eternidad. Ahora solo escucho tu voz rica de tiempos idos, de caminos recorridos.

“Familia”, cuantos amores ancestrales, cuanta rebeldía milenaria se agolpa en los ritmos que armonizan con tu voz. Con penas y glorias la piel sudorosa huele a sentimientos africanos, a faniados escapes de los helados vientos neoyorquinos para imaginarse en las mulatas barriadas ponceñas. En nuestro suelo matrio no se congela la sangre, más bien hierve cuando el areito repecha los cantos espirituales y los cultos a las divinidades de ayer y de hoy se vuelcan en efervescencia y gozo: cuando los líquidos refinados por las ánimas del mangle bautizan las madrugadas.

“Familia”, síntesis de pueblo, alargada parentela que aguarda la señal para transmutar equívocos esclavizantes, para romper cadenas, para destrozar prejuicios y redimirse colectivamente.

Ahora solo nos acompaña tu voz, “familia”, tu amada voz hecha millones de voluntades para afirmar los sentimientos, querencias y afanes proclamados en tu lírica.

La inesperada muerte de Cheo Feliciano sorprendió a los organizadores de un concierto en su honor que de todos modos se llevará a cabo en los próximos meses. Detalle sobre la vida y obra del afamado salsero pueden examinarse en Wikipedia.