Poema 12.

Cuando ya me haya ido seguiré muriendo todos los días a las dos de la tarde, cada mes,
cada año y siempre regresaré hasta encontrarte, hasta que tú me encuentres. Entonces
me dirás que me viste algún día en un lugar que ahora desconozco, en un café, en un
parque, en la primera página de un diario, recostado en la esquina de una calle de adoquines.
Y dirás que fumaba un cigarrillo o acaso que mis ojos se veían más tristes y que tal vez
yo no te vi pasar entre la gente o que cuando cruzaste hasta mi acera ya yo me había ido
porque, claro, fue a las dos de una tarde irremediable. O tal vez yo te encuentre una
mañana de mucha lluvia, sentada junto al fuego, leyendo las cartas del Tarot o las hojas
del té, mirando ocasionalmente aquel cuadro de Klimt o pasarás alada por donde las
estatuas envejecen, por aquellos lugares donde ya no habrá ni un solo recuerdo de nosotros,
junto a los mismos árboles por donde cae octubre y se alargan las tardes, por donde se
extravían los gorriones de otoño. Y seguiré muriendo hasta encontrarte….

(c) josé manuel solá / 2012