Ramona Baerga de Jiménez m 2014Mamá Pancha

Mama Pancha fue para mí un ser especial. Dejó aqui muchos hijos, adoptivos en su mayoría, huérfanos de su maternal amor y cariño.

En mis años de universitaria, cuando regresaba en las tardes al Caserío Bella Vista sólo tenía que cruzar del apartamento 88 al apartamento de enfrente. Allí me esperaba mamá Pancha con un plato en la mesa. Mi madre no regresaba hasta la tarde del trabajo pero sus hijos no estaban solos porque allí enfrente estaba Mamá Pancha.

Casiano, su amado esposo de toda la vida solía sentarse en un sillón en el balcón a leer los periódicos del día y mientras mamá Pancha alimentaba a sus semejantes con sus suculentos manjares, Casiano alimentaba sus mentes. Su casa estuvo abierta a hijos, nietos e hijos de vecinos; grandes o chicos, ricos y pobres, a todos servía esta mujer humilde, sencilla, diáfana en todo y para con todos.

¡Un ángel se ha unido al coro Celeste!

 María del Carmen Guzmán