Mario roche

Murió el Caballero de la Conciliación. Fuimos compañeros de trabajo durante uno diez años en la Universidad de Puerto Rico en Humacao. Durante todo ese tiempo disfruté de la sabiduría de un buen maestro.

Hace tiempo que le otorgué un doctorado Honoris Causa, pero de la mejor universidad, de la Universidad de la Calle, de la cual ambos éramos estudiantes, iniciados en los duros tiempos de 1940 y 1950.  Cuando este glorioso País, pujaba por llegar a una mayoría de edad.

Mucho antes que las fuerzas del capital comenzaran a derrumbar, por vía de la abundancia, la dependencia, los carros y los televisores, la fibra moral de nuestro pueblo que privilegiaba el trabajo y la educación como valores sociales supremos.

Hubo una época en que fue cabildero laboral y como tal, se ganó el respeto de todo el País. Fue entonces cuando aquel hombre de personalidad sosegada llamó mi atención, sin imaginar que años después, su último trabajo nos convertiría en compañeros. Cuando llegó su jubilación, celebramos el acontecimiento y lamentamos su ausencia del taller de trabajo.

El cartel que se le regaló en esa ocasión acompaña este escrito.  Ahora se jubiló de esta Patria y de este Planeta pero su recuerdo de Caballero de la Conciliación, perdurará para siempre.