Cómo no hablar de ti
si a cada instante vienes por los recuerdos
como un sereno resplandor de aurora;
si hasta los mismos niños de la calle
preguntan por tu ausencia y si se les olvida
vienen en busca de tu pan
y de la maravilla de tus cuentos;
cómo no hablar de ti si el árbol ha crecido
y se llenó de pájaros y nidos,
si el anciano vecino que escuchaba los discos
de canciones muy viejas se murió la otra tarde
y se llenó la casa de silencios y ecos;
si cuando la estudiante que vivía en la esquina
pasa e igual saluda con su mirada tierna
yo pienso que te veo y me digo: “…así era…”
Cómo no hablar de ti si todo te pronuncia,
en todo te apareces cuando menos lo espero,
en todo cobra vida tu huella y tu recuerdo
y si alguien pregunta: “¿Qué habrá sido de ella?”,
aunque no quiera hablar,
aunque quiera ocultarte detrás de otras palabras,
te me saltas muy triste por los ojos y duele,
por supuesto que duele y me golpea el alma esta tristeza…
Cómo no hablar de ti
si al hacerte palabra te haces menos ausente,
si al hablar de ti
sé que me estás pensando…

(c) José Manuel Solá  /  “Hay luz en esa casa que fue mía” / 2002