Pienso que es natural
que haya días en que no me interese nada;
es natural que cante cuando nadie me escucha
y es natural el agua que corre por el agua…
Pienso que los amigos van y vienen
cuando les da la gana
y se quedan si quieren
y es natural que a veces me aburran
como yo los aburro con burradas.
Es natural que ame ocasionalmente
aún sin saber qué es eso,
qué cosa es el amor, por qué la rosa,
por qué el susurro cuando ocurre el beso o
por qué la luna cuando asoma el alba.
Es natural que fume cuando escribo,
cuando llega una carta,
cuando pienso en la historia de mi padre
y es natural que fume cuando no espero nada…
Pienso que es natural que camine descalzo
mientras tomo el café de las mañanas
y que extrañe a mi perro que se murió una noche,
me hace falta abrazarlo como al mejor amigo
y mirarme en la aurora grande de su mirada…
Contra todo pronóstico
es natural que aún siga con vida
como también es natural
que me de igual si vivo o si no vivo
o que piense, el día más inútil,
que la vida no sirve para nada…
Y es natural que no le diga a nadie
que alguna vez lloré
como un pájaro triste
en el silencio largo de mi casa…
Es natural que piense en ecuaciones,
en girasoles, en mis zapatos viejos
y en aquella canción que nadie canta…
Así es.
 
(c) José Manuel Solá /  6 de abril de 2014