Tango tambienCreo que hoy amanecí algo gaucho, algo porteño, un poco bonaerense… bueno, todos tenemos derecho a sentir, como diría Borges, cierto “fervor de Buenos Aires….”  o hasta, en un momento dado, permitir que aflore el argentino que llevamos dentro.

El caso es que he estado casi dos horas escuchando tangos (es decir, caramba, escuchando a Gardel). Al final, y para cerrar con broche de oro, escuché a Libertad Lamarque cantando “Verdemar”. Y ahí acabé, pues ya estaba a punto de cortarme las venas.

De Gardel escuché Marioneta (una de mis favoritas), La Cumparsita, Sus ojos se cerraron, Mano a Mano, Esta Noche me Emborracho, Cuesta Abajo, Anclado en París, Amores de Estudiante, Volvió una Noche, La Última Copa (mi favorita, claro)….. y ya no recuerdo cuántas más…. ¡ah, sí!, también escuché Lejana Tierra Mía… (aunque esta última no es tango… pero ¡qué importa!)

Es que el tango no es solamente música. Es una vivencia. Un tránsito por todas las emociones humanas. Es un dolor al que se regresa y uno abraza hasta perder el aliento. El tango, digamos… el tango ¡es!

Y de Gardel, ¿qué digo? Gardel, sobre todo, Gardel era pueblo. ¡Qué importa si nació en Tolouse, en Tacuarembó o en Buenos Aires! Su voz nació en el mundo.

José Manuel / 10 de enero de 2015