Seguiré el viaje solo a donde lleve el viento,

al camino más pobre por donde la mañana

nace sin previo aviso;

me asomaré al recuerdo de la gente que quise

para decir adiós con estas manos

y mi vieja sonrisa

sin pesar ni tristezas, sin amores ni olvidos

y no habrán de extrañarme.

Las palabras, ah… me llevo las palabras y serán cual gorriones

que vuelan a otros nidos,

lejos de mi, muy lejos,

lejos como el silencio,

como todas las cosas que en sueños he vivido…

Ya no canto. ¡Qué importan

ni versos ni esperanzas ni besos ni latidos

ni añoranzas ni auroras…!

Saldré en la buena hora de la mejor mañana

y cerraré la puerta donde con mis amigos

soñé un día ser bueno, ser algo más que esto

que ahora cargo al hombro…

Seguiré el viaje solo, me perderé en el tiempo,

me iré en la madrugada más clara de un domingo….

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José Manuel  /  1 de febrero de 2015