En ruta hacia la luna, guiados por el olfato y la gula, las ratas voladoras fueron interceptadas por una flotilla de vampiros que patrullaba la estratosfera.

Se enfrentaron en un encarnizado combate donde los roedores llevaron la peor parte.

Sólo un puñado de ellos logró escapar, internándose en el lado oscuro de la luna, que desde entonces, según informes clasificados de la NASA, ha ido reduciendo su tamaño de manera alarmante.

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