fetoNo sé si en tu vientre con mi rostro logré encender la vida en tu retrato. Navegué tu cuerpo buscando una imagen y mi barca encalló en la calle Monserrate.

Grabaste mi nombre en Salinas para que fuera libre como su verde bandera ondeando sobre el mar, libre como los peces que nadan en su escudo y como el pitirre que sobrevuela montes de sal.

Mi bautizo fue diminuto y mi primera comunión en el malecón mirando hacia La Isidora. Por eso mi sangre es dulce como la caña y mi cuerpo salado como el bacalao.

El flamboyán rojo de tu boca me ungió como misteriosa santa sobre el altar. Me diste por hostia pan sobao o de agua y por vino guarapo de caña.

Gracias madre por tu ternura, gracias por tu hermosura.
Y gracias a la partera que me haló por las piernas en el pueblo de la dulzura.

Kaminero