En momentos de austeridad, un padre de familia responsable hace arreglos para cubrir con prioridad las necesidades básicas de la familia.

Hay momentos en que esas decisiones se tornan sumamente difíciles. Son  las ocasiones en que hay que escoger entre un regalo de cumpleaños y poner comida en la mesa para nuestros hijos. Entre comprar un par de tenis de marca o pagar la luz. Entre hacer una fiesta o pagar la hipoteca.

En época navideña, lidiar con la austeridad se hace sumamente difícil por el significado cultural  que tiene la festividad. Por experiencia sé que los puertorriqueños nos preocupamos más por el momento que por el futuro. Nada malo hay con esta actitud siempre y cuando no se olvide el futuro. La inclinación de resolver todo, momento a momento, puede conducir a que no se pueda resolver algo de momento porque en el pasado no pensamos en el futuro.

Hay que recordar que el regalo más caro no siempre satisface al niño, en muchas ocasiones satisface al padre. Hablen con sus hijos, dependiendo de la edad y de la manera en que ustedes les hablen, ellos podrán entender, aceptar y disfrutar las navidades, o cualquier otra festividad sin gastos exorbitantes, sin exageraciones. Las fiestas siempre se pueden hacer. No hay que gastar tanto. Comida siempre se tiene que preparar, que cada quien aporte algo, nos unimos en una casa y ponemos música del radio o de la coleccionada.

Cuando se quiere disfrutar, solo hace falta compañía, deseo y fraternidad. A disfrutar estas navidades. ¡Felicidades para todos!