La cumbre climática de Paris conocida como COP21 parece rendir frutos para un planeta duramente golpeado por el efecto invernadero. Como siempre las barreras que amenazan la puesta en vigor de los acuerdos surgen de los estilos de vida impuestos por el capitalismo salvaje.  Sistema económico que conducen a la humanidad hacia un acelerado agotamiento de los recursos que sostiene la vida en el planeta.

El acuerdo logrado compromete tanto a los países ricos como a los pobres a aplacar al capitalismo e iniciar una transición hacia una economía que posibilite una reducción significativa de los gases que causan el calentamiento global.  El objetivo establecido es lograr que el aumento de la temperatura se mantenga lo menos posible por debajo de los dos grados centígrados.

Hasta ahora solo los países ricos se habían negado a fijar objetivos quinquenales para reducir la emisión de gases de efecto invernadero.  Sin embargo el acuerdo no establece sanciones para los países que incumplan con lo acordado y como siempre, las grandes potencia compraran el silencio de los gobiernos de los países pobre con un fondo para sus proyectos de limpieza de la atmosfera.

No obstante el Acuerdo de Paris 2015 tiene efectos vinculantes, es decir, que aunque no hay sanciones, se espera que a partir del 2020 el incumplimiento si tenga efectos jurídicos para aquellos países que no contribuyan a lograr que el aumento de la temperatura global este por debajo de los 2º C.

Como se sabe el cambio climático está provocando un aumento en el nivel del mar con las consecuentes inundaciones costeras y la erosión de los suelos marinos.  La pérdida de costa no es un fenómeno nuevo en Puerto Rico.  Las personas de mayor edad que han vivido toda su vida en las comunidades costeras de Salinas recordaran la cantidad de playa que se perdió a lo largo de la carretera #1 que conduce hacia Santa Isabel, entre El Arenal y La Jungla.  En el litoral de Las Ochentas se calcula que en el lapso de unos 80 años se perdió medio kilómetro de suelo costanero.  La pérdida de suelo costanero era atribuida entonces a la extracción incontrolada de arena playera y las marejadas ciclónicas.  Para frenar el avance del mar y reconstruir el tramo de la carretera tragada por las aguas se levantó en ese litoral una barrera de piedras (chinos) de aproximadamente un hectómetro de largo.

El blog UGT Local 1199 publico en marzo un parte noticioso donde se incluye  un mapa  que ilustra los posibles avances del mar tierra adentro de agudizarse el fenómeno de la elevación de los niveles del mar que está causando el aumento de la temperatura terrestre. En los municipios de Vieques y Culebra el avance del mar se ha tragado parte de los bancos de arenas de las hermosas playas de Punta Arenas y Flamenco.

De continuar la tendencia de aumento del nivel del mar que se ha registrado en los pasados veinte años el mapa de Puerto Rico cambiara significativamente en los próximos ochenta años. Las partes en azul del mapa indica la cantidad de costa que podría perder Puerto Rico de no tomarse las medidas contra el cambio climático global discutidas en el COP21 en Paris.

Ver Mapa en Blog de UGT

La situación se agrava si se considera lo costoso que resultaría proteger las costas y las poblaciones que habitan en los lugares que se inundaran. Un estudio comisionado por Ciudadanos del Karso en 2008 advierte de las pérdidas anuales de Puerto Rico rondaría los 2.5 mil millones.  El estudio estima que Salinas perdería una 9,389 cuerdas bajo las aguas del mar. Tal desastre ecológico afectaría los acuíferos ante de que se inunde totalmente las tierras del valle costanero del sur. De igual manera quedarían bajo agua muchas viviendas y edificios de la región y la generadora de energía eléctrica de Aguirre podría quedar inservible.  Se perderían mucho de los terrenos agrícolas y los sistemas pluviales quedarían inutilizados.

El estudio advierte que este potencial desastre ecológico no puede ser ignorado. Por el contrario, es necesario activar un plan estratégico para enfrentarlo y reducir su impacto.  El  plan no puede evitar que aumente el nivel del mar pero si puede amortiguar el avance de las aguas para adaptarnos a la nueva realidad de manera exitosa.

por Sergio A. Rodríguez Sosa