por Anibal Colon Rosado

¿Qué quieres de mí?

Dios, qué quieres de mí, hoy te pregunto.
¿Y qué esperas de esta mísera caña?
No adorna mi pecho la gran hazaña
ni resuena mi voz en grave asunto.
Por las señas del cielo barrunto
que tu llamada siempre me acompaña;
y te busco por valles y montañas,
desde el altar hasta el último punto.
Mil encrucijadas frente al camino
y el castigo intenso de la cellisca
turban mis torpes pies de peregrino.
Disponed, pues, de mi alma, rey divino;
y, aunque en tu reino no valga una pizca,
alumbra mis pasos por el buen sino.

Aníbal Colón de La Vega

Foto de Anibal Colon Rosado.