Escribir descubre, nombra, funda. También excluye y tacha lo que no se quiere ver. Hay una fijeza engañosa en los libros. Hay borrones y vacíos en los libros y en las leyes.

Este libro se centra en el poblado de Aguirre y sus inmediaciones. Quise escribir las miradas que nos congelaron en tipos y decretos imperiales; quise escribir algunas miradas nuestras

Concebir para Aguirre un lugar propio en la historia de las comunidades planificadas corre el riesgo de idealizar una máquina pensada para la explotación de la tierra y sus habitantes. Sin embargo, nos toca a nosotras, a nosotros, descendientes de la miseria, concebir ese lugar que de otro modo no será.

¿Dejamos que se desplome, que se arruine, que siga siendo una capa de polvo más en los olvidos de un pueblo educado para el olvido, carroña de buitres? ¿O escribimos para trazar mapas, explorar afluentes, invadir archivos, robar saberes, canibalizar la literatura de los señores, arrebatar el privilegio de autoría a quien nos escribió a su manera, para tacharnos mejor?

La primera parte de PR 3 Aguirre contiene una galería de retratos de los comerciantes relacionados con Boston (quienes adquirieron los terrenos y establecieron un “company town”)[1] y de sus familias y círculos sociales. En algún caso la intención documental se ha desviado por parajes de ficción, deteniéndose en escenas y atmósferas. No censuré ni provoqué esas ficciones que los documentos sugieren. En general, la lectura de documentos no se centró en una transcripción literal y objetiva del contenido de las fuentes, aunque también hay pasajes muy cercanos al resumen o comentario marginal. El libro se mueve entre lo documental y lo imaginativo, e incluso lo testimonial, como no podría hacerlo una historia rigurosamente académica.

El contrapeso de los retratos de bostonianos en la primera sección se encuentra en las entrevistas con puertorriqueñas y puertorriqueños incluidas en la segunda parte del libro, que también contiene algunos fragmentos cortos, intrusiones de voces imaginarias, comentarios de la autora, como si hablaran no ya los documentos, sino la carencia de documentos.

Marta Aponte Alsina

[1] El poblados fabril o aldea de compañía es un concepto de la era industrial.  Son poblados propiedad de una empresa la cual provee casas y habitaciones a empleados diestros esenciales para la operación fabril ya fuesen con núcleo familiar o individuos solos.