Estás hecha de palabras y de pétalos;
vienes desde el silencio hecha de oraciones paganas y canciones,
con fragancias de olíbanos e incendios
y con la media luna tatuada en los ojos de magias orientales;
en la danza del tiempo te me acercas,
las alas deshilando la luz de medianoche,
los labios exhalando mariposas como un vino de estrellas
y los naipes del sueño cayendo de las manos,
cartas y profecías marcadas por vidas de otro tiempo,
vienes incandescente radiando otras auroras por las islas del cosmos,
nocturna, vienes desde el pecado y las incertidumbres;
vienes a redimirme, pienso ahora,
vienes a liberarme, tal vez a hacerme esclavo: vienes al sacrificio;
de todas las ternuras con que una vez me amaste, me quisiste,
con que te abandonaste entre mis brazos
cabalgando desnuda el horizonte,
habitada de magias te me entregas, con tus eternidades,
quemando como el véspero más alto,
perdida como el viento y el vuelo de los pájaros
y abandonas un beso entre mis labios
para luego marcharte, amada mía.
¡Hace ya tanto tiempo me habías señalado…!

 

(c) José Manuel Solá  /  13 de enero de 2016